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Little Brother (Cory Doctorov, 2008)

viernes, 5 de marzo de 2010


El terrorismo del S. XXI ha cambiado el modo de concevbr la seguridad. Podríamos decir que los terroristas han conseguido lo que querían, puesto que todos los países del mundo se han visto obligados a tomar medidas de seguridad innovadoras para luchar contra unos criminales que podrían estar en cualquier parte.

Sin embargo, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por nuestra seguridad? ¿Estamos realmente dispuestos a renunciar completamente a nuestra intimidad en favor del control necesario para, presuntamente, evitar esa violencia aleatoria?

Cory Doctorov enfrenta estos interrogantes a través de su libro Little Brother, una novela juvenil de la que podrán disfrutar tanto jóvenes como adultos. Además, el autor ha decidido utilizar una licencia libre, por lo que cualquiera puede hacerse con el libro de forma gratuita, incluso modificarlo o reescribirlo, siempre que utilice una licencia similar. 

Animáos y echadle un ojo, porque engancha.

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Crepúsculo, como (no) te queremos

sábado, 28 de noviembre de 2009


(todos los derechos de la imagen reservados a la señora de la portada, no queremos que nos azuze a los fanboys/girls!)

¡Creo que esto es casi un guest post, viendo mi ritmo imparable de entradas! ¡En cualquier caso, al asunto!

Leyendo críticas y sorna sobre Crepúsculo, esa gran obra (perdón, saga) literaria con la que Stephanie Meyer ha decidido mejorar el mundo, encontré una parodia bastante graciosa sobre los primeros días de Edward y Bella, incluyendo una explicación poco convencional sobre la portada del libro...

El relato original podéis encontrarlo aquí: Estadísticas curiosas sobre Crepúsculo, un poco después del número de veces que la belleza de Edward es descrita en el primer libro. Su autora me ha permitido traducirlo para vosotros no internet-adictos.

Y recordad, las pelis siempre serán mejores porque los protas están to buenos y no hay que sufrir perlitas como: "Yacía perfectamente inmóvil en la hierba, su camisa abierta sobre el pecho esculpido, incandescente, sus brazos centelleantes desnudos".

Seriously, W T F.

Y aquí os dejo mi traducción, después del salto!. La autora original ha intentando ser todo lo fiel posible a los adjetivos usados por el diccionario de sinónimos de Meyer, pero yo he tenido que "usar" mi imaginación, no voy a leerme los libros para ver los que ha usado el traductor/a a español. ¡Disfrutadlo, monstruitos!


Atardeceres

Edward se inclinó hacia mí, su rostro perfecto a centímetros del mío. Su aliento, dulce y delicioso, cubrió mi cara. Sus ojos dorados brillaban de amor.

“¿Qué te parece...?” susurró, su voz aterciopelada ronroneando en mi oído.

No pude responder, abrumada como estaba por su piel centelleante. Brillaba como un diamante al sol, una criatura divina ante mí.

Sonrió burlón ante mi confusión, pero entonces, su rostro oscurecido, tronó: “¡No te hagas la difícil, Bella!”

Me encogí de miedo, pero su expresión se suavizó inmediatamente, con una carcajada clara y resonante, y se inclinó hacia mí de nuevo. Sus dedos, fríos y pálidos, acariciaron mi mejilla. Dejé de respirar.

“Ven aquí”, dijo, levantándose con uno de esos movimientos más rápidos que el relámpago a los que me había acostumbrado. “Quiero mostrarte algo”.

Me llevó a una cañada. Él pisó elegantemente en la hierba empantanada de la ribera. Yo tropecé con un canto rodado y acabé de cara en el barro. Edward rió. ¿Cómo era posible que me amara? Él, que es tan guapo, bello y perfecto. La estatua de David hecha hombre. Un Adonis, un dios, un ángel.

Se quitó los zapatos, remangó el bajo de sus vaqueros y tuve que ahogar un gritito ante la visión de sus tobillos, blancos y suaves. La luz del sol se reflejaba en las uñas de sus pies, cada una un brillo nacarado de perfección. Nunca antes había visto sus pies. Nunca pensé que pudiera ser más atractivo de lo que ya era, pero parecía que su belleza no conocía límites.

Mi corazón latiendo alocadamente en mi pecho, se escapó hacia mi garganta, rebotó en media docena de costillas y finalmente se aposentó en algún lugar cerca de mi rótula. Me desmayé.

Más rápido que una bala, Edward me levantó en sus brazos marmóreos y me acunó contra su pecho de granito. “¿Bella? ¡Bella!”, gritó, “¡No!”

Pero la visión de su cara perfecta y gloriosa retorcida en una mueca de angustia inundó de tortura mi cuerpo. “¡Edward!” logré exclamar.

Sus labios fríos e infatigables presionaron los míos, pero no me atrevía a moverme por miedo a romper su control, tan irresistible era para él el perfume de mi sangre. No podía tolerar el saber que había causado dolor a Edward forzándole a comerme. Mi corazón revoloteó alrededor de mi rótula.

El beso acabado, Edward me puso en pie. Sin moverme, tropecé con un palito y hubiera caído en el arroyo de no ser por Edward, que me sujetó en su abrazo férreo.

“¿Responderás a una pregunta, querido?” le interrogué.

“Por supuesto, mi amor... mi vida, mi todo”, Edward dijo, destrozando piedras distraídamente con los dedos de sus pies. Le observé, hechizada por un momento, antes de recuperar la compostura.

“Una vez te pregunté si podías convertirte en un murciélago y tú simplemente te reiste”

Otra vez esa mueca. “Era una pregunta estúpida. No nos convertimos en murciélagos. ¿Por qué ibamos a hacer eso?”

“¿Pero... te puedes convertir en algo?”

“Por supuesto”. Se estiró, y su camisa se levantó lo suficiente como para dejar entrever sus abdominales esculpidos. Hiperventilé y me desmayé.

Cuando desperté, Edward estaba hablando.

“... como disfraz”


“¿Qué?”, pregunté sin aliento.

“Dije que nos convertimos en fruta. Es perfecto para pasar desapercibido”. Me observó cuidadosamente, preguntándose si esta revelación sería la que me convenciera por fin de que era un monstruo y me hiciera irme, gritando, de su lado.

“Oh.” Dije. “¿Qué tipo de fruta?”

Parecía frustrado, molesto, eufórico, asustado, nervioso, gruñón, divertido, somnoliento y triste. Como un arcángel venido de los cielos que me bendecía con su presencia. “Una manzana”.

“Oh. ¿Puedo verlo?”

La furia enrojeció sus rasgos. “¡No!” ¡Qué es lo que no entiendes? ¡Soy un peligro para tí! ¡Podría matarte! ¡Debería abandonarte, para siempre!” Se abalanzó sobre mí y me envolvió con sus brazos. “Debería irme, ¡ahora mismo! Es la única manera de que estés segura.”

La desesperación me inundó, tan densa y pesada que me nublaba la visión. “¡No, Edward! No me dejes. ¡Sé que sólo hemos estado juntos tres horas, pero quiero pasar la eternidad contigo! ¡Por favor!

Se retiró y me miró intensamente, miles de emociones agitándose en sus ojos de topacio líquido. “¿Lo dices de corazón, Bella?”

“Sí”

“Muy bien. Que así sea”

Su rostro glorioso, perfecto, celestial se inclinó hacia mí, y sus labios frígidos tocaron mi cuello. Rugió profundamente en su garganta, un sonido que recorrió mi columna como un rayo.

Entonces vino un dolor, un dolor agudo. Su abrazo se hizo más fuerte. Gemí su nombre. Mi vista se oscureció hasta que lo único que podía ver era el brillo de su piel, llamándome al paraíso.

Y después, nada.



*****


Edward observó el cuerpo de Bella Swan, pálido y sin vida en sus brazos pálidos y sin vida.


“Ups.”

Sus sollozos sacudieron el bosque durante seis largos segundos. Despues, erguido, limpió una gota de sangre de la comisura de sus labios.


“Ñam.“


Corrió hacia el borde del bosque, más rápido que ninguna criatura viviente, mientras se preguntaba si esa chica, Ángela, querría ser su nueva compañera de laboratorio...




FIN

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Premios Hugo 2009: ¡A leer!

domingo, 29 de marzo de 2009

El pasado 19 de Marzo se anunciaron los nominados a las diferentes categorías de los Premios Hugo. Para el que no lo sepa, estos premios son los más importantes de la literatura de ciencia-ficción, y cuentan con diferentes categorías en función de la longitud de la historia. El trofeo también varía de año en año, siendo una de las sorpresas la forma que tomará el mismo. La entrega de estos premios se hará en Agosto.

Trofeo del 2008.

¿Y qué más nos dan unos premios que se entregan en Agosto? Os preguntaréis. Pues un detalle importante es que, para que podamos elegir a nuestros favoritos con conocimiento de causa, la mayoría de las historias nominadas suelen encontrarse accesibles gratuitamente, online.

Van apareciendo poco a poco según se acercan las fechas de la entrega. Y ya hay algunas disponibles.

Para empezar a leer (aviso, como es lógico, están todas en inglés) os recomiendo ésta (Article of Faith). Es una historia muy cortita que habla sobre como el robot de un párroco empieza a mostrar cierto interés por la religión. Y no diré más para no reventar nada, pero muy buenas tienen que ser el resto de historias para que me gusten más que ésta.

Jackson, el robot que limpiaba la parroquia.

¿Y después? Después me gustaría leerme ésta (True Names). Es más larga, casi 100 páginas, pero su argumento me ha llamado mucho la atención. ¿Qué ocurre cuando dos especies compiten para usar toda la materia del universo como un superordenador?

Os invito a que leáis todas las que podáis y comentéis aquí si os han gustado o no, y por qué.

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Fin de los libros baratos

viernes, 1 de agosto de 2008

Señoras y señores, un minuto de silencio por la colección Byblos de Ediciones B...

¡Pero qué hacéis ahí sentandos! ¿Acabo de deciros que la colección Byblos ha sido descatalogada y os quedáis tan tranquilos?


Ella sí se ha enterado



Espera, igual es que no sabéis a qué colección me refiero. Estoy hablando de esa magnífica selección de títulos que Ediciones B empezó a sacar para bolsillo el 25 de febrero de 2004. Se trataba de una colección que abarcaba todo tipo de géneros y que recorría desde los clásico, hasta las novedades de Ediciones B (éstas últimas con cierto retraso con respecto a la edición no de bolsillo, claro). En su sección de ciencia ficción no tenía igual. Su idea era sacar una colección plural, completa y para todos los públicos a un precio único la mar de asequible: 5 eurillos el libro. Por supuesto, arrasó.

En 2005, salió al mercado otra colección de libros de bolsillo de Ediciones B, pero más grande (12,5 x 20 cm. frente a los 11 x 17 de la colección Byblos) y más cara (10€ el libro, sólo el doble...). Aún así, aseguraron que no iban a retirar la colección Byblos del mercado y que mantendrían el precio, aunque reconocían que al sector editorial y librero le molestaba que la gente pudiera obtener algo de esa calidad a un precio tan asequible (lo decía con otras palabras, claro, pero estamos hablando de la diferencia entre el acceso de todos a la lectura, o sólo el de los que tienen suficiente dinero para pagar 20€ por ejemplar).

Recientemente, los últimos libros de la colección experimentaron una subida de precio (cosa lógica después de 4 años), alcanzando los 6€ por ejemplar. Sin embargo, empezó a notarse la ausencia de algunos títulos en esta edición que aparecían sospechosamente rápido en la edición de Zeta Bolsillo (a la que me he referido en el párrafo anterior). Y, en general, ésa ha sido la tendencia, migrar títulos de la colección Byblos a la Zeta Bolsillo.

Ayer estuve en una librería y me dijeron que era el último día para comprar libros de Byblos, porque iban a retirarlos y, de hecho, tuve que tirarme literalmente al suelo a rebuscar entre los títulos que había porque ya ni siquiera estaban en las estanterías. No había mucho donde elegir, así que cogí lo poco que me interesaba y no tenía y me quedé con las ganas de poder acceder a una auténtica representación de los libros de esta magnífica edición para poder escoger.

La colección Zeta Bolsillo me gusta menos, no sólo por el precio (entiendo que no se puede tener un precio de 5€ para siempre, pero el salto es grande), sino también por el formato, pues Byblos tenía el tamaño de libro y letra óptimo en mi opinión.

Si aún encontráis algún ejemplar de Byblos que os interese en vuestra librería, no lo penséis y compradlo, pues puede ser vuestra última oportunidad.



Felicidades para los que comprasteis toda la colección (pues sé que hay algunos que se lo marcaron como objetivo) y lo siento por aquellos que no llegasteis a tiempo y os hubiera gustado comprar alguno más (como es mi caso). Ahora todos tendremos que conformarnos con el nuevo formato que ya no encajará tan bien en nuestras estanterías, pero la vida es así.

Adiós a una colección que echaré sinceramente de menos.

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Ragnarock en las playas de Ítaca

viernes, 18 de abril de 2008

Conocía a Rafael Marín por ser el traductor y articulista de la edición de Libros de Papel de Príncipe Valiente, y porque era amigo de Carlos Pacheco, con el que trabajó como guionista en varios cómics. Con esos precedentes, pensé que valía la pena leer alguno de sus libros a ver qué me parecía. Estuve dudando entre la premiada Juglar, una novela medieval-fantástica ambientada en la España del Cid, y El centauro de piedra, por el que finalmente me decidí (por cierto, atención al precio que tiene, parece que ha bajado desde que lo compré... ). Éste es una recopilación de relatos cortos de ciencia ficción, durante los cuales podemos ver la evolución del autor a lo largo de su carrera. Me costó bastante encontrar el libro, o más bien debería decir que les costó mucho a los de la librería, porque la novela tardó eones en llegar a mi casa. Afortunadamente, la espera valió la pena, porque el libró me encantó.


En él me encontré con relatos muy variados, tanto por su continente como por su contenido, con una introducción muy curiosa del autor antes de cada una de las historias sobre las circunstancias en que habían sido escritas. De todos los relatos, el que da nombre a esta entrada me gustó muy especialmente y, buscando más en internet sobre su trasfondo, me encontré que se podía disfrutar de él en Crisei, El blog de Marín. Así que para qué os voy a entretener contado los pormenores del libro cuando podéis disfrutar de un cachito del mismo de primera mano. Quizás sea un poco largo para leerlo en la pantalla del ordenador, pero bueno, os lo recomiendo totalmente ¡y es gratis! E igual que este relato, podéis encontrar muchos más en el apartado Creación de su blog. Así que no os hago perder más el tiempo, ¡ya tenéis un montón para leer!

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Luke, yo soy tu padre y ése de ahí tu primo, la de ahí tu tía segunda y ven por aquí que te voy a presentar a...

martes, 25 de marzo de 2008


Hablemos de SAGAS.

¿Qué son? ¿Por qué existen? ¿Cómo son?

Tantas preguntas y a la vez tantas posibles respuestas.

Las sagas vienen siendo una verdadera modalidad propia de formato literario que se puede remontar a Dumas, a las numerosas leyendas artúricas o incluso a cantares medievales y renacentistas. Pero no nos vamos a ir tan atrás. Volvamos al presente, al momento en el que estás delante de la estantería de tu librería y miras los títulos y reconoces nombres que te han dicho y ves que los títulos se coordinan a veces y que parece que forman series y, como te lo ha dicho ese amigo super friki que lee tanto, pues lo coges y, oyes, pues no estaba mal, y anda, si tiene una segunda parte, ¡ay va! Pues cómo mola, ¿no? ¿Y el tercero? ¡Uau! ¡Vaya, ya va por el cuarto y el quinto y…! ¡Válgame la Virgen si esto es como Falcon Crest! Ya lo veis. ¿Quién no ha pasado por esto? Comercialmente tienen muchísimo tirón en un mundo en el que no hay publicidad más poderosa que el boca-oreja.


Así pues, nos encontramos con dos tipos de sagas:

  • A lo largo de todos los libros se desarrolla una gran trama que queda inconclusa al final de cada tomo y obliga a comprar el siguiente para poder enterarte del final conservando estilo, personajes y argumento general (véase El Señor de los Anillos, Harry Potter, La Materia Oscura...).
  • Son libros más o menos independientes entre sí que conservan personajes, el universo, el estilo, aunque las tramas son diferentes y pueden, en mayor o menos medida, leerse por separado y en un orden aleatorio (Los libros de James Bond, La Saga de Ender, El Mundodisco de Terry Pratchett, El capitán Alatriste...).

¿Por qué han empezado a surgir como setas?

Hay muchas razones para ello, pero entre ellas podría decirse que el gran público está tan habituado a las películas con segundas, terceras y X partes, precuelas, spin-off's, making off's, series basadas en películas, películas basadas en series, series largas y cortas, etc., que el hecho de que una historia, independientemente del formato, sea autoconclusiva, es casi una idea revolucionaria.

Los finales ambiguos y abiertos han dado paso a la popularización del comentario "Buah, seguro que hacen la segunda parte". Incluso cuando parecía que una historia había terminado para bien, de pronto pasa ALGO que reactiva la historia de manera absolutamente inverosímil, pero que al fin y al cabo logra el objetivo: mantener al público enganchado.

El mercado literario, tras una época de franca decadencia, ha encontrado en la simbiosis marketiniana con los medios audiovisuales su salida económica y comercial más acertada. Y no me estoy refiriendo a los audiolibros.

La adaptación de los formatos argumentales televisivos y cinematográficos, y casi estilísticos, han convertido a las novelas de hoy día en guiones a medio hacer. La composición de grandes series mantienen al lector enganchado a los lanzamientos del autor casi del mismo modo, si no más fervientemente, que los espectadores de "Héroes", "Dexter" o "House". De una u otra manera se presupone que libro que tenga éxito, libro que se lleva al cine, y los autores, salvo contadas excepciones, tienden a escribir más cinematográficamente de lo que cabría esperar.

En una época en la que el cine se ha quedado sin historias que contar, la literatura sale en su auxilio para ayudarse también a sí misma.

Sartas Choriceras o Calidad en Serie

Tema peliagudo éste. La inmensa mayoría de la gente dirá que las sagas ceden en calidad a favor de lo comercial. Otros dirán que eso no tiene por qué ser así ya que hay sagas brillantes.

Ninguno de los dos bandos estaría equivocado. Hay sagas que, aunque nunca estarán en las listas de libros de obligada lectura en colegios e institutos son de innegable calidad, así como las hay que las lees porque el autor ha hecho un indudable pacto con el diablo para tenerte enganchado a tamaño bodrio (véase Eragon-Eldest o Crónicas de Idún y su secuela... (Comentario hecho con todo el respeto a sus autores, claro)).

Así pues, toca hacer la siguiente reflexión: las sagas son buenas de cara a la gloria y brillo de la historia de las letras o en cambio son un cáncer a extirpar.

Pues según la opinión de la que suscribe, ni una cosa ni la otra. Los extremos nunca son buenos y menos en algo como el arte.

Ahora bien, una cosa es una cosa, y dos, pues dos. Me explico: la institucionalización comercial de los fan-fics. No me parece una mala idea. De hecho es una idea genial. Es una manera que tienen los fans de algo de expresar sus inquietudes literarias de manera libre y gratis (esto sí que es por amor al arte), a todo el mundo que les quiera leer. Y en prácticamente todos y cada uno de esos fanfics encontraréis lo siguiente:

"DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen y no gano nada por esto".

Cuál fue mi sorpresa cuando hace ya unos meses, en una conocida librería encontré novelitas de autores siempre diferentes (y absolutamente desconocidos) de... "Amar en tiempos revueltos". Flipé. Aquella era la institucionalización del fanfic. Seguí buscando y descubrí los libros de "Xena: la princesa guerrera". Superando los accesos de náusea me di de bruces con los de "Star Wars", los de "Stargate", los de “Warhammer 40.000” y los de "Babylon 5". Respiré hondo, conté hasta 10 y reflexioné.

Ya no es que el mercado literario hubiera copiado estilos narrativos, ¡¡sino que había canibalizado por completo al celuloide!! Todas esas colecciones de libros, en teoría, se englobarían dentro del concepto de las sagas, pero, ¿hasta qué punto? Se basan en la misma serie o película, pero no tienen por qué estar interrelacionadas entre sí. Aunque utilicen a los mismos personajes ya no conforman una saga real ya que son historias totalmente independientes. En estos casos nos encontramos ante una deformación del formato. Ya no son sagas, sino colecciones, "bibliotecas" con un mismo título genérico. Pero sin embargo, se aprovechan de su tirón comercial.

Sagas buenas o sagas malas, primar lo comercial sobre la calidad, canibalización de estilos, etc... Todos leemos más o menos y pocos pueden decir que no han leído ninguna. Cada opinión es válida en una realidad que es más que evidente.

¿Cuál es tu saga favorita? ¿Cuál dejarías en el rincón más oscuro de la biblioteca más remota?

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El Conde de Monte Cristo

sábado, 15 de marzo de 2008

Me doy cuenta de que en muchas ocasiones funciono por arrebatos, es lo bueno y lo malo de apasionarse con las cosas. Cuando me doy cuenta de que durante mi educación me han robado, y me han hecho perder el tiempo en lugar de enseñarme me frustro. Desde que tuve conciencia de este fraude decidí llenar las lagunas que iban apareciendo en mi formación de forma autodidacta. Así por ejemplo, yo considero que nos han privado de la lectura de los clásicos de todos los tiempos. Se han dedicado a destriparnos impíamente los finales de las obras maestras de la literatura española, y no nos han dado ni siquiera un somero vistazo de las obras maestras de la literatura universal. Me podían obligar a leer la nefasta literatura desnatada de la lamentable editorial Edebé, pero no me podían impedir que leyera lo que me daba la real gana en mi tiempo libre. Así me fui haciendo una lista de tareas pendientes, y desde entonces selecciono aquellos libros que deben ayudarme a cubrir ese vacio.
Portada del primer tomo de la edición francesa de bolsillo.

Fue durante uno de esos arrebatos cuando me dije a mi mismo: "es una vergüenza que nunca hayas leído nada de Dumas". Me fui a la FNAC en busca del primer libro cuya relación de páginas/precio me pareciese más rentable y topé con El Conde de Montecristo, que con sus mil cuatrocientas páginas me pareció una buena amortización en su edición de bolsillo. Yo pensaba para mis adentros: "si me lo leo en menos de quince días y no me gusta demasiado vuelvo y lo cambio...". No sólo no lo cambié, sino que es uno de esos libros maravillosos que se pueden releer sin que por eso pierdan un ápice de su belleza original. Tanto me gustó que este verano durante mi estancia en París me hice con la edición de bolsillo francesa, casualmente en la FNAC de Place d'Italie. He de decir que leerlo en francés es una delicia, y que a todo el que pueda permitirselo debe intentar leerlo en francés. No es que las traducciones sean malas, las traducciones de una lengua de origen latino a otra lengua del mismo origen suelen ser por lo general más precisas, pero es una gozada leer en ese estilo absolutamente recargado y lleno de adverbios infinitos que es propio de la lengua francesa.
Portada del segundo tomo de la edición francesa de bolsillo.

Al grano. ¿De que va el libro? Por decirlo de forma breve: "es la historia de una venganza ". Pero no una venganza al uso, no una venganza a lo corso donde de "dos mojadas*" has saldado tus cuentas. No es una venganza de callejón oscuro en una noche cerrada. Es la venganza justiciera del héroe que decide suplantar a Dios, para ejercer de providencia bondadosa con aquellos que le fueron fieles, y de juez omnipotente con aquellos que causaron su horrible caída en la más profunda desgracia. La novela acontece en los turbulentos años posteriores a la Revolución Francesa y justo después de las guerras napoleónicas. Nuestro protagonista es un joven marino de Marsella, Edmond Dantès. El es un dechado de virtudes cuya vida transcurre en la modestia, pero encaminada hacia la felicidad básicamente. Su patrón es un bondadoso armador de Marsella que piensa hacerle capitán de uno de sus barcos, tiene el amor de su padre y el de su prometida, Mercédès. Sin embargo, ha cometido un trágico error por su fidelidad a su palabra. Ha accedido a los ruegos de su capitán moribundo para bajar a la isla de Elba y llevar una carta del emperador caído al comite bonapartista de París. Esto servirá de desencadenante para que la envidía que ocasiona su felicidad a unos miserables (Fernand, Danglars) y el miedo que genera el emperador en los poderosos fieles a Luis XVIII (Villefort) le condenen al abismo. Así, en la noche de su cena de compromiso (fiançailles) es arrestado y arrojado al presidio para siempre...

En el presidio conocerá a otro convicto (no contaré de que manera porque eso hay que leerlo), el abbé Faria, que durante su cautiverio le educará convirtiendolo en una persona superior a sus semejantes. Probablemente una de las mejores partes de la novela, gran reflejo de como subsiste el espiritu humano en la adversidad más extrema, y de como basta una pequeña esperanza para alumbrar el presente. Allí el abbé, al que todo el mundo cree loco, le contará la increible historia de un tesoro de magnitudes inconcebibles.

Años después aparecerá en París un aristácrata desconocido cuya personalidad magnética y aura de misterio le iran abriendo las puertas de la alta sociedad, donde han prosperado aquellos que un día hicieron del mal su forma de medrar. Se hará un hueco en ella como hombre extravagante y poderoso. Irá ganando en influencia, ganando la confianza de todos, e irá tejiendo una trama mortal como las Parcas. Para él no existirá el concepto de lo imposible, ni de lo irrealizable y desafiará a todo y a todos para cumplir su misión, planificada de forma diabólica hasta el más ínfimo detalle. La novela es una obra de relojeria, precisa y fulminante.

Por último, espero no haber dado más detalles de los necesarios para motivaros a leerlo, pero es muy difícil esbozar esta obra maestra sin dar algunas pistas. Las importantes las he omitido deliberadamente. Además está la increible cantidad de personajes que llenan el libro configurando un universo propio, dando lugar a multiples tramas subordinadas que es imposible desbrozar en una modesta reseña. Sólo puedo decir que el entretenimiento está asegurado y que mil cuatrocientas páginas se hacen cortas cuando has acabado. La novela además no está exenta de cierto romanticismo decimonónico que es de mi agrado. De las diversas producciones cinematográficas de esta novela ninguna me place especialmente... no pueden captar toda la esencia trágica del personaje. Y ya sabéis "culturizaros y vitaminaros".

Nota: * Dos puñaladas.

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Últimas lecturas: Ivanhoe

miércoles, 5 de marzo de 2008

El verano pasado tuve la fortuna de visitar Edimburgo con varios amigos de la universidad, que más tarde me liarían para participar en el blog que tenéis entre manos. Sin entrar en muchos detalles sobre el viaje (aunque me veo en la obligación de recomendar fervientemente dicha ciudad como destino de vacaciones), al poco tiempo de estar allí llegamos a una importante conclusión. En esa tierra aprecian, y mucho, a un señor llamado Walter Scott. Sir Walter Scott.


Así, en pleno centro de la ciudad, en un parque frente a la principal calle de tiendas, y al pie de un imponente castillo, se erige un monumento. Y no hablo de cuatro piedras mal puestas, o de una estatua solitaria con una placa conmemorativa. El monumento a Walter Scott en Edimburgo es un pedazo de torre gótica de más de sesenta metros (o eso dice la Wikipedia), que para colmo es bonito. En su base hay una estatua del escritor sentado, tan contento. Sintiendose querido.



Un par de días después de este primer encuentro, acabamos en un pequeño museo dedicado a escritores escoceses. Había material sobre el piratesco y muy recomendable R.L Stevenson, de quien quizá debamos hablar en otra ocasión, así como de algún otro escritor cuyo nombre nunca recordaremos. Pero el gran protagonista era sir Walter. Supimos de su vida personal, no muy interesante, y de su obra literaria, que cada vez me intrigaba más. Un título en particular me resultaba vagamente familiar: Ivanhoe. Creía recordar haberla visto en alguna estantería de mi casa… habría que echarle un vistazo.


Fue así como el libro entró en mi cola de lectura, aunque aún pasarían varios meses hasta que llegara su turno. Hace unos días terminé el último capítulo, quedandome un buen sabor de boca que me ha llevado a escribir estas líneas.


En fin, hablemos del libro en cuestión El ejemplar que he leído forma parte de la colección de novelas de aventuras que publicó hace un tiempo El País, en formato de bolsillo, con una traducción muy digna, y el ridículo precio de dos euros. Por otra parte, la portada es pobretona, con un dibujo bastante flojo de un caballero al galope sobre fondo azul. Puesto que el título de la novela no aporta demasiada información, todo lo que sabía cuando la abrí por primera vez es que estaba escrita por el señor (perdón, sir) Scott, y que aparecería, por lo menos un caballero. Quizá incluso se llamara Ivanhoe.


Debo señalar que el género caballeresco nunca se ha contado entre mis preferidos, lo que puede resultar chocante, si tenemos en cuenta que me chifla la fantasía medieval. Pero mi actitud hacia estos libros ha mejorado ligeramente en los últimos tiempos, después de leer la magnífica saga Canción de Hielo y Fuego (más conocida por el título de su primer libro, Juego de Tronos) que, entre muchas otras cosas, habla de tipos enlatados que se pelean a caballo. Aunque Ivanhoe es una obra muy distinta (y, en mi opinión, ni de lejos tan buena), no faltan elementos comunes entre ambas. Por citar unos cuantos, además de los mencionados guerreros en conserva tenemos torneos de caballería, asedios, juicios por combate y alegres hombres del bosque. Eso sí, no esperéis intrigas políticas dignas de tal nombre. Ivanhoe es, ante todo, una historia de aventuras.


Resumiendo, y sin reventar detalles de la trama, la novela transcurre en Inglaterra durante el reinado de Ricardo Corazón de León, que por supuesto se encuentra lejos de su reino, luchando en las cruzadas mientras su hermano Juan gobierna despóticamente. La nota de originalidad estriba en que, mientras otras historias similares se centran en la resistencia de los héroes contra un tiránico Juan, en Ivanhoe se da especial importancia al conflicto entre sajones y normandos. Pocos años después de la conquista de Inglaterra a manos de los refinados y caballerescos normandos, los sajones, gente rústica que aún invoca ocasionalmente a los dioses nórdicos, no ven con buenos ojos a sus nuevos gobernantes. La novela muestra el punto de vista de los sajones, sin caer en el simplismo de buenos contra malos. De hecho, el propio rey Ricardo pertenece a una dinastía normanda, y el caballero Ivanhoe es su principal campeón.


El reparto es uno de los puntos fuertes, con personajes muy humanos y repletos de matices alternándose con otros más caricaturescos, que no obstante resultan divertidos y entrañables. Sin embargo, y por extraño que parezca, el que da título a la novela no se encuentra en ninguno de estos dos grupos. En efecto, Ivanhoe es un tipo plano y más bien insulso, que ni siquiera participa en los principales eventos de la historia, bien por estar ausente, bien por tener que recuperarse de sus heridas. Su único mérito consiste en tener un nombre bonito que queda bien en la portada de una novela.


Frente a la sosería del héroe, llama la atención lo logrado que está el papel, tradicionalmente secundario y superficial, de la doncella en apuros. La bellísima Rebecca, hija de un rico comerciante judío, y por lo tanto perteneciente a una raza universalmente despreciada, consigue conmover y enamorar a héroes, villanos y lectores por igual. Es un personaje trágico que se enfrenta a las adversidades con una difícil mezcla de humildad y dignidad. A lo largo de la historia, Rebecca eclipsa a todos los demás actores (incluyendo a la distinguida y aburrida dama Rowena, enamorada de Ivanhoe y doncella “oficial” de la obra), siendo en muchos sentidos la verdadera protagonista.


No menos importante es la abundancia y calidad de los villanos. Aunque los primeros capítulos parecen indicar que el principal antagonista será el inevitable príncipe Juan, ejerciendo de tirano de opereta, lo cierto es que éste pasa pronto a un segundo plano. A partir del segundo tercio del libro, las maldades quedan en manos de auténticos hombres de acción: el caprichoso aunque honorable mercenario Maurice de Bracy, el brutal barón normando Front-de-Boeuf (literalmente, “frente de buey”), y el orgulloso caballero templario, Brian de Bois-Guilbert.


La orden del temple, por cierto, presenta en esta obra una imagen bien distinta de aquella a la que podemos estar acostumbrados por la ficción más reciente. Desde luego, estos templarios no encajan en el perfil de sabandijas conspiradoras aficionadas a esconder tesoros, guardar secretos terribles, y dejar acertijos y mensajes en código. En Ivanhoe, los templarios son guerreros brutales: aplastan cráneos, azotan sarracenos, desafían a quien se les ponga por delante, secuestran doncellas, y queman brujas.


Finalmente, en el libro aparecen una serie de personajes misteriosos, cuya identidad se oculta al lector durante la mayor parte de la historia. No seré yo quien desvele sus secretos, aunque no me resultó particularmente difícil adivinarlos. Como nota curiosa, debo decir que me acostumbré tanto a los apodos que se les da en un primer momento, que se me hizo muy extraño ver cómo de pronto el narrador pasaba a referirse a ellos por sus nombres de pila. Me dio la sensación de que los personajes perdían, de este modo, parte de su mística.


Concluyendo, Ivanhoe es una lectura muy recomendable, si bien no me atrevería a calificarlo de imprescindible (categoría en la que sí entraría, por ejemplo, la ya mencionada Juego de Tronos). Ofrece buena prosa, aventuras razonablemente épicas pero verosímiles, buena documentación histórica (o lo bastante buena para no engañar a un lego en la materia como soy yo), y personajes memorables. Algo de humor, mucha acción, predominancia del amor platónico frente al sexo, aunque sin caer en la ingenuidad.


Me decepcionaron algunos aspectos, como la trama, excesivamente simple. La acción se desarrolla en escenas, entretenidas y bien narradas, pero también algo inconexas. Poco de lo que se cuenta contribuye realmente al desenlace, que se hace un tanto arbitrario. Precisamente en la secuencia final se da un giro injustificable (el que lea el libro lo reconocerá fácilmente, cuando llegue) que arruina la verosimilitud y casi impulsa a dejar de leer. Con todo, Ivanhoe consigue dejar al lector un buen sabor de boca. Que no es poco.

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"Cuy'val Dar"

domingo, 2 de marzo de 2008

En el Hall of Fame de los frikys hay un lugar de honor para todos aquellos desviados que desde 1977 se enamoraron de Star Wars. Desde entonces este nuevo universo imaginario no para de expandirse, y al igual que pasa con la vida misma, aparecen grupúsculos de fans que se arremolinan por afinidad en torno a una corriente de opinión. Por ejemplo, "los puristas", aquellos que se lamentan de toda la basura que según su opinión se ha introducido en "el Universo Expandido de Star Wars", con la aparición en escena de nuevas tramas y nuevos protagonistas. Por ejemplo, "los gamers" que se han beneficiado del filón comercial que Lucasarts no para de explotar reinventándose constantemente con mayor o menor acierto. Por ejemplo, las "nuevas generaciones" a las que la saga original les sirve de referencia aunque con efectos especiales artesanales y buscan otro tipo de aventuras. Yo personalmente no soy "la inquisición galáctica" y tampoco aspiro a imponerle mis gustos a los demás.


Hecha esta breve introducción, aprovecho para centrarme y escribir mi impresión acerca de tres libritos de Star Wars que he tenido el placer de leerme y que están basados en un videojuego: Republic Commando. Con estos antecedentes uno podría esperarse cualquier cosa, sin embargo tengo que decir que me ha resultado una lectura ligera de lo más entretenida, y esto es mérito de la autora Karen Traviss, que es considerada una escritora seria. No están en castellano, así que si os pica la curiosidad Amazon es la solución, con la fuerza del Euro frente al Dolar no debería doleros mucho el bazo hoy por hoy. Paso a comentarlos.
Hard Contact: Es el primero de los tres, en él se sientan las bases para entender los otros. Para hacernos una idea, los comandos son tropas de élite agrupadas en escuadras (squads) de cuatro clones cada una con un reparto de roles basado en el diseñado para el videojuego: un comandante de escuadra, un experto en demoliciones, un francotirador psicópata y un hacker. Los comandos poseen una genética superior a la de los clones estándar e inferior a la de los ARC (Advanced Recon Commandos) lo que les hace más independientes y desarrollar personalidades complejas. Sus misiones son las clásicas de todo comando: "pocas opciones de éxito, una muerte segura ¿a qué estamos esperando?".

La acción se situa justo después de la battalla de Geonosis, cuando debido al número de bajas entre los comandos se forma la escuadra Omega con los supervivientes de otras cuatro escuadras y son enviados a un remoto planeta llamado Quilura, en donde una joven padawan en apuros acaba de perder a su maestro. Allí se decide el futuro de la guerra porque los separatistas están desarrollando un arma genética para los clones. Para la República ellos son solo un medio pero para los comandos se trata de la vida o la muerte de millones de sus hermanos.

Esta trama se ve sazonada con flashbacks en los que los comandos recuerdan su entrenamiento en Kamino, donde se narran probablemente algunos de los mejores momentos de la novela, y donde sale a relucir la procedencia de sus instructores: guerreros mandalorianos como Jango Fett (resumiendo mucho son una cultura guerrera). A la vez la narración describe la relación que traban con la joven e insegura padawan y como cambia la forma que tienen de verse unos y otros. Ellos dejan de ser para ella números, meros objetos utiles y prescindibles cuando llegan al final de su vida operativa. Pasan a ser personas, soldados sin derechos y sin futuro obligados a luchar en una guerra que no es la suya y que se ha estado cocinando desde antes de que nacieran. Mi política es no destrozar mucho los argumentos cuando hablo de libros así que no diré más.

Triple Zero: Cambio de escenario, la acción se mueve ahora al centro mismo de la galaxia, a la capital: Coruscant, el inmenso planeta ciudad. La escuadra Omega se unirá a la escuadra Delta (la original del videojuego) para llevar a cabo una misión de contraespionaje. El objetivo será eliminar a un topo que está facilitando información a los separatistas, que están destruyendo puntos claves de la infraestructura del Gran Ejército de la República.

La gran baza de está entrega es que familiarizados ya con la escuadra Omega y con la joven podawan, ahora ya caballero jedi, la autora introduce personajes nuevos muy atractivos. Entran en acción los sargentos que les entrenaron en Kamino y a los que hacían referencia en el primer libro. El sargento Kal Skirata se convierte en el personaje más emblemático a partir de ese momento. Sigue siendo un mercenario y sólo piensa en si mismo, pero para el los clones son su familia y llegará a las puertas del infierno para protegerlos. También aparecen los null, los seis primeros clones viables de Jango que aparecen en Hard Contact cuando son apenas unos niños, y cuya genética no había sido aún lo suficientemente domada. Toda esta tropa, nunca mejor dicho se arremolinará alrededor de Skirata para alcanzar su objetivo.

Lo bueno es que los personajes evolucionan durante esta segunda entrega, y el libro va dejando entrever el conflicto real dentro de la orden jedi en torno a la "humanidad" de los clones. Asimismo elabora muy bien el conflicto que sufren estos soldados/esclavos en esta misión, por el hecho de tener que vivir transitoriamente lejos del frente, donde solo llegan los ecos de la guerra y la gente ordinaria vive sus vidas despreocupadas. Para el que quiera habrá incluso romance, y no sólo con la jedi, ya que en un frente de batalla no hay muchas mujeres, pero en una ciudad es distinto.

True Colors: El título muy sugestivo va acorde con la situación que se planteará cuando nazca el Imperio. De parte de quien se posicionaran los millones de clones cuando estalle el conflicto. ¿Seguirán a sus generales jedi hasta el final? ¿obedeceran al canciller Palpatine? Skirata tiene una tercera opción. Esta no es su guerra, es la guerra de otros, el quiere sacar a "sus muchachos" de una pieza y sin la aceleración de crecimiento que les condena a una vida corta. El objetivo primario en esta última entrega será la "caza del cientifico". Pero no sólo Skirata busca al genetista capaz de devolver una duración normal a la vida de sus muchachos, parece que el canciller tiene un oscuro interés en encontrarlo.

Esta entrega se caracteriza por la multitud de tramas paralelas convergentes, como no, en un climax final, incluyendo giros del guión. Básicamente la escuadra Delta irá a la caza del ciéntifico para Palpatine, mientras la escuadra Omega está en la otra punta de la galaxia luchando, y Skirata va un paso por delante de todos ellos con sus clones null ayudándole en la tarea. Asístimos a las reflexiones que van trabando las tres entregas. En esta en concreto con especial atención a la forma en que la orden jedi está siendo engañada y preparada para el sacrificio ritual que tendrá lugar en "La Venganza de los Sith". El final queda un tanto abierto... ¿Habrá cuarta parte? Me imagino que eso dependerá de las ventas.

En resumen: lectura ligera, agradable, con un toque reflexivo interesante en algunos momentos e ideal para el metro. Te atrapa en ocasiones y no quieres dejar de leer hasta saberlo todo. Espero que os guste.

Para acabar detalles muy, muy frikys. A la escritora le pidieron que desarrollara el lenguaje propio de la cultura mandaloriana. Se puso manos a la obra y tiene en su página web un diccionario y una gramática si no recuerdo mal. Parecerá una extravagancia pero no es así porque crea una atmósfera cultural propia para los comandos. La banda sonora del videojuego (que se antaño se podía bajar gratis en mp3 pero que ahora no encuentro) recuerda a los coros vocales rusos y ya esbozó por donde iría el lenguaje, ella lo desarrolló. Si la conseguís está bien. ¡Ah! Cuy'val Dar significa: "those who no longer exist" y se refiere a los mandalorianos que se pasaron diez años en secreto entrenando el GAR (Great Army of the Republic) en Kamino.
***
Nota: Internet está cambiando muchas cosas, entre otras la forma en que se conciben los derechos de autor y el copyright. Tengo que decir que he estado a punto de no escribir esta entrada por la postura de la escritora con respecto al copyright. No porque me advierta de que hay copyright, mala suerte por la visión estrecha, sino porque pretende explicarmelo con sus propias palabras amenazandome como si tuviera cinco años y fuera imbécil en su página web. ¿Por qué iba yo a hacer publicidad gratuita a alguién que me considera un "ladrón a priori" cuando he tenido la decencia de comprarle sus libros? Y se los he podido comprar porque existe Internet y existe Amazon. Por eso no he incluido ninguna de las portadas de los libros en este post. Además ¿que sacan las empresas de perseguir a sus fans que ya les han comprado el producto y que se lo promocionan gratis? Al fin y al cabo, los libros siguen siendo los niños bonitos de la industria, porque el libro como soporte físico no se enfrenta a la desaparición como el CD, el DVD o el triunfante Blu-ray.

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Lo mejor que le puede pasar a un cruasán...

jueves, 28 de febrero de 2008

... es que lo unten con mantequilla.

Cuando todavía estaba en la universidad, nos pasamos un buena temporada bromeando sobre el hecho de que un amigo nuestro -que para mantener en el anonimato, llamaré Mr K- no paraba de recomendarnos el primer libro de Pablo Tusset, Lo mejor que le puede pasar a un cruasán, que más tarde daría lugar a una película con el mismo nombre (no pongo ninguno de los enlaces del libro o la película, porque tienen demasiados detalles de la trama).

La portada de dos de las ediciones españolas

Sea como fuere, Mr K nos convenció para que nos leyéramos el libro, a pesar de lo ridículo de su título. Poco a poco, éste fue pasando de mano en mano, hasta que llegó a uno de los últimos de la lista de espera: yo; que no me lo hubiera leído si no fuera porque el resto de los lectores también empezó a hablar maravillas del libro. Nadie me explicó qué lo hacía tan especial, así que cuando empecé a leerlo, mi sorpresa fue mayúscula.

Me encontré con una novela con una prosa sencilla, con muchas frases cortas y detalladas descripciones, y un argumento que en principio podría ser el de cualquier novela detectivesca. Sin embargo, el libro tenía algo que le hacía brillar con una fuerza excepcional: un protagonista terriblemente carismático y diferente a todo lo que había visto, contando la historia en primera persona. Era un tipo repugnante, obsceno, borracho, aficionado a las prostitutas… pero que resultaba simpático por sus agudos comentarios, su inteligencia y su actitud hacia el mundo. Guiado por él, me descubrí riendo solo mientras el resto del vagón de metro se preguntaba qué me pasaba, o llamando a mis padres como él llamaba a los suyos, SPs.

En resumen, me encontré con un libro divertidísimo, con un estilo que no había visto nunca, y que recomiendo a cualquiera que le apetezca leer algo diferente. Puestos a buscarle defectos, diría que lo único flojo de esta novela era el final, que no correspondía con el tono del resto de la obra. Una minucia para un libro que me hizo disfrutar tanto en cada página.

Después de leerlo, pasé el libro a otra persona, siguiendo lo que ya era la tradición a esas alturas, y la novela se perdió durante años, después de hacer pasar tan buenos ratos a tanta gente. Pero, casualidades de la vida, un amigo mío la encontró hace poco en un rincón de en su casa. Así que, no me gustaría terminar esta reseña sin agradecer desde aquí a Mr K por descubrirme este libro sin par, y decirle que cuando quiera se lo puedo devolver :) ¡Un saludo, Mr K!

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Enano, contrahecho, ¡y el mejor mercenario de la galaxia!

jueves, 21 de febrero de 2008

Tengo un amigo (¡muy querido!) que consigue más libros de fantasía y ciencia ficción de los que tiene tiempo de leer. Así que, en general, me los pasa todos y luego se lee los q le llaman la atención, fuera por lo que sabía de ellos, o por lo que le diga yo. Pero él es mi fuente de lecturas en un 90% (por Canción de Hielo y Fuego le estaré eternamente agradecido).

Entrando ya en harina, Javi me pasó los dos primeros libros (según la ed. de bolsillo) de la saga de Miles Vorkosigan, el protagonista de la serie más larga de Lois McMaster Bujold. Resultaron ser muy ligeros, pero no porque la trama fuera insustancial o los personajes pobres, sino porque había conseguido imprimirle ritmo y agilidad al relato, ¡y las páginas se pasaban volando!

La edición española (¡¡5 euros!!)



No quiero hablar mucho de la historia, porque es uno de los valores de la serie, pero me gustaría detenerme en el protagonista. Miles es hijo de una casa noble de un planeta con características sociales medievales-feudales. Pero lo más importante, como ya sospecháis, es su físico. Por algunos problemas "teragenéticos" (por lo que yo he entendido, mutaciones post-nacimiento del ADN), tiene que conformarse con ser muy bajito y tener unos huesos tan resistentes como el cristal.

Obviamente, en un planeta atrasado socialmente, esto es visto como una aberración, digna de ser dada muerte, así que nuestro aventurero tiene que usar todo su ingenio y labia para conseguir la vida excitante que busca. Bueno, hasta ahora todo parece muy normal, ¿verdad? Enano deforme pero listo consigue resolver bla, bla, bla... No es un personaje novedoso.

Pero ahí precisamente está la magia. Sin una idea radicalmente innovadora que sostenga la novela, sin personajes, geografías, mitologías o sistemas políticos increíblemente enrevesados, podemos disfrutar de la historia relajadamente. Estoy un poco cansado de leer libros que se asemejan al primer tomo del Señor de los Anillos (lo siento, pero cada vez me parece más cansino e innecesariamente laaaaaargo y florido. ¡¡"El hobbit" sí que mola!!), así que un relato sencillo pero no simple y atrayente sin ser farragoso me parece un regalo del cielo. En este caso, ese relato son más de siete novelas bien formadas.

La autora en su esplendor setentero.

Las críticas recibidas no han sido muy buenas, tachándolos de "ciencia ficción barata".Pero ¡ah!. Supongo que si no escribes algo tan denso como Hyperión no eres nadie. Bien. Los premios no mienten. Yo, sin embargo, que he leído todo lo que hay publicado en España de este personaje y algunos otros libros de la misma autora (de fantasía esta vez), sólo quiero más.
No me gusta reventarme el cerebro cada vez que cojo un libro, sino disfrutar con la inmersión.

Y os pido disculpas, oh magnos escritores de ciencia ficción y/o fantasía, pero no hace falta un glosario de quince páginas, ocho árboles genealógicos y varios apéndices para conseguir la atmósfera deseada. Aprendan ;)

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