Mientras busco una óptica que sea capaz de hacer un par de gafas de pasta del tamaño de mi monstruosa (jaja, ¿lo pilláis? ¿isla de los monstruos - monstruosa? Tiene gracia! En serio!) cabeza para adaptarme a mi nuevo estilo de vida, en el que me paso la semana del teatro a sitios de Jazz y cafés en los que me siento a hablar del sentido de la vida y de la influencia de Schopenhauer en la filosofía costumbrista y la revolución sexual del escarabajo pelotero, mis andanzas me han llevado a parar por el teatro Nuevo Apolo de la madrileña plaza de Tirso de Molina para ver... Glow.
¿Qué es Glow? Esta es fácil, Glow es teatro negro, elevado al cubo. Es decir, tres actores visibles mientras un grupo de unos 7 u 8 personas vestidas completamente de negro mueven cosas por el escenario (a oscuras para que no se les vea) para crear el efecto que se desee. Dentro de este género (que confieso desconocía que se llamase así), Glow brilla con luz propia (estoy que me salgo con los juegos de palabras eh?) haciéndote creer que estás viendo una película, leyendo cómic o en una fiesta, todo al mismo tiempo (de hecho, la publicitan más o menos en ese plan). Me resulta difícil explicar cómo es, pero os puedo decir, que es exactamente así.
El espectáculo ha sido creado por Lior Kalfo, que también dirige y protagoniza la obra. Este artista de origen israelí, poseedor de una tarjeta de residencia de EEUU por sus "excepcionales habilidades artísticas", decidió hace unos años irse a Praga para desarrollar la técnica del teatro negro (con éxito, imho). Para aprovechar lo aprendido y desarrollado, creó una compañía de teatro negro checa en 2001, que obtuvo un gran éxito con una obra del propio Kalfo, representándose todavía a diario y siendo un gran punto de atracción turística. En 2003, y debido al éxito cosechado, creó una compañía similar pero en su tierra natal, Israel, que consiguió gran notoriedad también. La obra que tratamos, es el fruto de 2 años de ensayos de dicha compañía y que ya ha visitado Israel, Alemania y Austria (debido a lo cual, si queréis verla, tendréis que poneros las pilas, porque en entradas.com no venden más allá de la semana que viene, lo que me hace pensar, pero no he podido confirmar, que sólo van a estar hasta el día 15 de Noviembre).
La historia de Glow no es lo mejor, pero no importa mucho. Cumple su función de resultar entretenida y dar pie a situaciones de lo más variopintas (las fantasías de Glow, el prota, son de lo más divertidas e impresionantes). Lo más raro quizá sea el lenguaje utilizado, ya que utilizan una mezcla de idiomas (inglés, español, italiano, Glowense... aunque las partes localizadas al español están bien escogidas), pero las partes habladas son casi lo de menos debido a la gran expresividad que demuestras con sus gestos y acciones, y sobretodo, con su interacción con los elementos del escenario. Y es que este es el punto fuerte de Glow, una puesta en escena impresionante. Desde travelings de cámara como si de una película se tratase (es decir, podemos ver cómo la cámara imaginaria se mueve por la escena), hasta lograr que una bolsa de plástico sea un actor más dentro del escenario, Glow se distingue por saber trasladar al teatro elementos propios del cine y del cómic (una vez más, remito al vídeo). Además, tengo que destacar también lo bien que consiguen interactuar con el público, consiguiendo que nadie salga del teatro sin una sonrisa y una alegría sin igual.
En resumen... IT'S A MUST!!!!.
PS: Aprovecho, aunque hace un par de semanas que fui y no hice reseña, para comentar que el espectáculo Jamming es también altamente recomendable, muy divertido y relativamente barato (aunque para este no hace falta que tengáis prisa, que parecen que les queda para rato... si tenéis dudas sobre si me gustó o no, que sepáis que fui dos viernes consecutivos :p).
Bueno, Septiembre ya está aquí, e incluso los monstruos tenemos que cumplir con nuestras obligaciones una vez más. Por suerte, también volvemos a antiguas costumbres bastante más placenteras como es la de escribir la historia de nuestra pequeña isla en este rincón del gran océano de la información. Si todavía queda alguien recibiendo las noticias... VOLVEMOS!!!, y nuestras disculpas por este parón de 3 meses sin decir ni pío. Por lo demás, seguiremos con nuestro ritmo de publicación "relajado". Y para empezar relajadetes, empiezo con un par de reseñas. Spammalot
Desde el 10 de Septiembre los que vivís en Madrid podéis disfrutar de la adaptación en castellano del musical basado en la carrera de los Monty Python, especialmente en Los caballeros de la mesa cuadrada (1975). Y diréis... ¿un musical? Sí señor, un musical, con las canciones de los Monty Phyton de base (como esta o esta), y algunas nuevas. Los chistes están sacados casi exclusivamente de las películas de los Monty Python, principalmente de la que da nombre al espectáculo y alguna de La vida de Bryan, con añadidos originales que están a la altura del resto. Hace unos meses me fui de vacaciones a New York y buscando información para hacer la típica gracia de turista de ver un musical en Broadway, esta obra me llamo la atención. La obra esta escrita por Eric Idle, uno de los componentes del grupo, y ya ha ganado varios premios Tony, los "oscars" del teatro, entre ellos el de mejor musical en 2004 y 2005. Lamentablemente, estaban de gira los días que estuvimos allí, así que nos conformamos con El Fantasma de la Opera (que no es mal consuelo, aunque te ríes menos :p). Cuando me enteré de que la iban a estrenar en la Gran Vía, no hubo mas remedio que coger los bártulos e ir en manada a verlo. Ante todo, diré que a pesar de que la obra se estrenó oficialmente el día 10, yo estuve el día 1 en las previas, por lo que no voy a comentar los posibles fallos de montaje que hubiera podido haber (tampoco los hubo / no los note, así que da igual :p). La versión española de la obra está dirigida por el Tricicle, los que, siendo sinceros, nunca me han dicho nada: a veces me he reído con ellos, normalmente no. Este hecho fue motivo de un leve pánico anterior a la obra. Afortunadamente, el espectáculo no defrauda y el éxito que han tenido en Barcelona anteriormente lo demuestra. Sí, nos sabíamos la mayoría de las gracias. Sí, la gracia inicial no tiene ningún sentido en español (un juego de palabras con England/Finland en inglés, que ha acabado casi exactamente igual en español). Pero la verdad es que es una inversión en entretenimiento de la que no me arrepiento y que recomiendo a todo el mundo, porque de verdad que ha quedado un espectáculo realmente impresionante, con mucho mimo al detalle que se nota en miles de pequeños guiños, que no descubrimos hasta salir y comentar entre nosotros lo que había visto cada uno, y con actores que no solo cantan bien, sino que tienen medido a la perfección el punto de comedia (incluso las participaciones del director de la orquesta). Como puntos negros, las gracias que no se han podido adaptar y que se han resuelto dejando cosas en inglés (y queda raro, las medias tintas nunca fueron buenas), la canción de Spamalot es demasiado larga (aunque de esto no tiene la culpa la adaptación supongo) y llamar al personaje del hechicero Pijus Magníficus (esto sin embargo, si es culpa de la adaptación al español), que no viene a cuento y dudo si la gente lo pilló, aunque hablase como Pijus Magnificus en vez de como Tim, el hechicero. Como veis, pequeños fallos que facilmente se olvidan con las muchas cosas buenas que tiene la obra.
District 9
Y ahora una película, estrenada el viernes pasado. District 9 es una película de ciencia ficción que ha dado el campanazo al otro lado del charco durante este verano, tanto que se oyen gritos defendiéndola como la mejor película de ciencia ficción de la historia, y que nosotros por fin podemos disfrutar. La película es la obra prima de Neil Blomkamp, un joven cineasta que tiene un par de cortos a sus espaldas, y apadrinado de Peter Jackson. Este último dato es importante, ya que inicialmente, Jackson había dejado en manos de Blomkamp la adaptación de Halo a la gran pantalla, pero los productores dijeron que su dinero no lo usaba un tío que no había dirigido "nada" hasta ese momento. Así que Jackson, ni corto ni perezoso, le propuso al director el reto de hacer una película deslumbrante de ciencia ficción con un presupuesto mínimo. El resultado es bastante aparente, y desde luego, ha cumplido con creces el objetivo de sacar rentabilidad a la inversión. La historia transcurre en Johannesburgo, Sudáfrica, donde hace 20 años llegó a la tierra una nave espacial repleta de alienígenas moribundos, a los que una multinacional (llamada MNU, Multi-National United... muy sutil), acoge en un barrio de la ciudad, el distrito 9, que rápidamente se convierte en un gueto. La película arranca en este punto, cuando la MNU decreta el traslado de todos los alienígenas del D-9 al D-10, una suerte de campo de concentración. Para no entrar en spoilers también es este el punto donde paro de contar el argumento :p. Y ahora mi opinión. La película es sin duda, una obra muy entretenida. No la definiré como la obra de arte que casi todo el mundo parece pensar que es. Desde luego, es realmente impresionante que con tan poco se haya logrado tanto. Los efectos especiales están a la altura de grandes superproducciones, la actuación es convincente y el desenlace correcto, no es un final de los que te dejan pensando: oh dios mio, pero es un final digno... pero la historia hace aguas por todas partes. Ale, ya está dicho, podéis apedrearme. Sin meterme en cuales son esos agujeros (que explicaré gustoso en los comentarios si alguien lo pide para no fastidiarle la película a nadie que lea esto), la película roza el absurdo en varios momentos. Además, la escena final de acción, aunque molona, se hace excesivamente larga por momentos. No me malinterpreteis, de los 10 que eramos en el cine en mi grupo, aunque dos salieron echando pestes, al resto les gusto, y yo opino que es de lo mejorcito del verano, pero simplemente, creo que se ha generado una expectación demasiado grande a su alrededor, especialmente por tratar un tema como el racismo (aunque si clavase en la cabeza un cartel que pusiera "racismo malo" resultaría más sutil). Mi recomendación es que intentéis ir y disfrutarla, sin haceros ningún tipo de pretensiones, y probablemente paséis dos horas disfrutando de una película bien hecha, entretenida y felices sabiendo que vuestro dinero irá a las arcas de Peter Jackson para que pueda seguir produciendo a gente de este talento.
Este fin de semana no he escrito ninguna entrada. No estaba en España, sino en la pérfida Albión. En Londres más concretamente. No es la primera vez que viajo a esa ciudad, pero en esta ocasión tengo algo especial que contar. El caso es que la última vez que estuve en Londres me propuse que, a partir de entonces y siempre que me fuera posible, iría a ver uno de los musicales disponibles en la ciudad cada vez que la visitara. Por tanto, y gracias a una persona muy especial, que eligió el espectáculo y me regaló entradas para verlo (y qué butacas, oiga, qué butacas, imposible sentarse en un asiento mejor) este sábado pude disfrutar de la representación de El Fantasma de la Ópera. Menuda experiencia.
El Fantasma de la Ópera.
Este musical se estrenó en el Her Majesty's Theatre de Londres el 9 de octubre de 1986, y lleva en cartel ininterrumpidamente desde entonces. Por tanto, pude contemplarlo en el teatro en el que se estrenó originalmente. Fue concebida por Andrew Lloyd Webber, conocido también por Cats o Evita y galardonado con un Oscar, un Emmy y tres Grammys.
En mi caso los papeles principales, el del Fantasma y el de Christine y el de Raoul, estaban interpretados por Ramin Karimloo, Leila Benn Haris y Alex Rathgeber respectivamente. A posteriori descubrí que había tenido mucha suerte, ya que Ramin es, según los entendidos, uno de los mejores actores que ha pasado por el papel del Fantasma, y el más joven en interpretarlo.
Las catacumbas.
La historia supongo que a grandes rasgos será conocida por todos. Un genio deforme e incomprendido que, de maneras muy cuestionables, persigue al amor de su vida, que se ve dividida entre su Ángel de la Música (el Fantasma) y el hombre al que cree amar (El vizconde Raoul). No entraré en más detalles sobre ella para no reventar nada al que aún no la conozca. Sólo me detendré en un detalle que me ha gustado mucho, y es la tremenda sátira que hace de la Ópera, un tipo de espectáculo que a mí, personalmente, ni me gusta ni entiendo, por lo que la crítica que hicieron en la obra me resultó especialmente atractiva.
Raoul y Christine.
Lo primero que llama la atención del espectáculo es la impresionante puesta en escena. Está a años luz de cualquier cosa que haya podido ver en España, con momentos increíbles. Cuando, por ejemplo, el Fantasma arroja sobre el público una lámpara de araña que cae del techo del teatro de la ópera, cae de verdad una enorme lámpara sobre los asistentes, deteniéndose a muy poca distancia de sus cabezas. En otro momento, el Fantasma está espiando una conversación entre Raoul y Christine encaramado a un adorno con forma de ángel que cuelga del techo, adorno que se va desplazando por toda la sala colgando de unos hilos mientras el actor sigue cantando a pleno pulmón encima de él sin perder la concentración. Las catacumbas en las que vive el Fantasma, alucinantes, el truco del espejo, genial. ¡Qué bolas de fuego! Mejor que los efectos especiales de muchas películas.
La lámpara de araña. Enorme.
Y menuda forma de cantar, todas las voces eran magníficas, pero la de Ramin era aún más sorprendente. Potente, violenta, rasgada, imponente, y a la vez clara. El momento en el que bajan a las catacumbas él y Christine y están cantando a dúo la canción que da nombre al musical se me ponía la carne de gallina. Os pongo a continuación un vídeo de Youtube con esta misma canción. La calidad no es muy buena, pero está interpretada justamente por los actores que yo vi. Y aquí os dejo la letra, para que podáis seguirla.
La composición también preciosa, con piezas que se te quedan grabadas en la cabeza sin remedio y con detalles sorprendentes, como el uso de guitarras eléctricas (me pregunto si las usaron desde la primera representación) que, lejos de quitarle fuerza a la música, le añaden aún más dramatismo y profundidad.
En resumen, una experiencia inolvidable, y más aún estando en buena compañía. No soy para nada un entendido en estos espectáculos o siquiera en música, pero quedé conmovido e impresionado por esta obra.
¡Pues que venga! Cuantos más seamos, mejor... ¿o no?. A veces una visita inesperada pasa rápidamente de una grata sorpresa a una incómoda situación, y este es básicamente el argumento de la obra de teatro que los monstruos nos comimos hace una semana (que sí, que soy un vago y debería haber hecho esta reseña la semana pasada... pero oye, al menos todavía sigue en cartel ^^U). Me reconozco un pequeño admirador de Ángel Martín (uno de los protagonistas de la obra) tanto de su trabajo en Sé lo que hicisteis como de sus monólogos en nuevos cómicos, y no negaré que parte de la culpa de que arrastrase a media isla al teatro Alcázar de Madrid (y como se resistieron los condenados, los pesqueros japoneses todavía no se han recuperado :p) la tiene que a mi amigo, el señor J, y a mí nos guste su tipo de humor y coincidiésemos en ir a verla. La otra parte de culpa la llevan las críticas que leí (buscadlas en Internet so vagos, no queráis que os lo de todo hecho), que son bastante buenas. Además, ir al teatro hoy en día es un tema de conversación increíble (como los cocodrilos de las alcantarillas... nadie se lo creería).
Antes de decir mi opinión, os pongo un poco en antecedentes, para que podáis vacilar de conocimientos :p. ¡Que viene Richi! es una obra basada en una ídem de 1981 de Larry Shue titulada The Nerd (según tengo entendido, y seguro que alguien me corrige, en inglés hay tres tipos de frikis: los freaks, los nerds y los geeks. El primer término se usaba para describir a los monstruos de feria, como los componentes del circo de Big Fish, pero el significado actual es un poco diferente y ahora se usa para personas con fuertes obsesiones o pervertidos. El máximo exponente del segundo grupo sería Steve Urkel. El tercero lo componen tios que viven en el sotano de sus padres hasta los 50, momento en el que la casa de sus padres suele pasar a ser su casa, sobreviviendo a base de pizza, ancho de banda, bytes y compilaciones de Gentoo). La obra cuenta la historia del joven arquitecto Willum que durante una cena con su jefe, recibe la visita de su amigo Rick, un hombre que le salvó la vida durante la guerra de Vietnam y al que no conoce salvo por las ocasionales cartas que se han enviado durante años. Este sencillo reencuentro da paso a una desternillante historia que os recomiendo encarecidamente ver y que no pienso spoilear aquí (demasiado). La obra fue llevada a Broadway en 1987 e interpretada por Mark "Skywalker" Hamill durante 441 representaciones (wikipedia dixit), para que luego digan que está encasillado... También fue llevada a Londres donde el papel de Rick fue interpretado por Rowan Atkinson, en lo que algunos consideran la precuela de su personaje más famoso: Mr. Bean.
Viendo el parecido... yo le habría dado el papel de Richi ^^U
La versión española, y siempre en mi humilde opinión, está a la altura. La obra empieza lenta, eso no se puede negar, y aparte de unas pocas carcajadas durante los primeros 10 minutos, es sólo una correcta introducción al torbellino que se desata cuando aparece Richi (Secun de la Rosa, que os sonará a los usuales de Aída o a los que hayan visto alguna de las películas de El otro lado de la cama). De su interpretación solo puedo decir que es espectacular y se mete al público en el bolsillo desde el primer segundo en escena. Desde que aparece hasta la bajada del telón, el público no paró de reír llegando a ver bastantes lágrimas y mucha risa histérica incluso en los momentos "tranquilos" de la obra (gracias señora de la fila de delante :p). Sus compañeros ofrecen interpretaciones bastante buenas también, aunque algunos no pudieron evitar sentirse afectados por la energía desprendida por Secun (memorable una escena en la que Virginia Rodriguez (Tania en la obra), estaba sentada en el escenario completamente roja intentando contener la risa con la mano durante casi un minuto, o cuando, sospechamos que, a Ángel Martín(Guillermo) se le olvidó el diálogo en una escena con Secun y este convirtió el olvido en una coña que arrancó un coro de risas al público que sacó del vacío a su compañero... a partir de ese momento se notó mucho más al Ángel Martín de Sé lo que hicisteis, pero llegado ese momento a nadie le importaba ya demasiado porque la obra es tan buena que ese detalle pasó desapercibido). El resto del reparto lo forman Jorge Calvo como Jorge, un ácido crítico de cine amigo de la pareja Guillermo-Tania, Francisco Maestre como el jefe de Guillermo, Marta Fernández-Muro como Celia, la mujer del jefe y Rafael Ramos y Borja Sicilia como Zeus, el hijo del jefe. La mayoría del reparto son caras conocidas para los que como yo no tienen vida y han desperdiciado bastante tiempo delante de la caja tonta y ofrecen una obra digna de una ovación monstruosa al menos por nuestra parte, que salimos del teatro al grito de: ¡¡ZAPATOS Y CALCETINES!! (si quereis saber de que va la frase, os vais a ver la obra :p). Mención especial a la directora, Carmen Losa, por lo que parece un buen trabajo (y digo parece, por mi ojo es bastante inexperto para valorarlo :p), y a la fantástica adaptación de la obra de los USA de 1979 a la España de 2008. Si podeis ir, no desperdicies la oportunidad de pasar un rato estupendo viendo esta obra.
PS: ¿Os he dicho ya que la obra es buena y que yo no cobro comisión por hacerle publicidad?