Un poco raro, ¿no? El juego al que me habría gustado seguir jugando. Esta frase además de ser demasiado larga para un título expresa perfectamente mis sentimientos hacia este juego.
Porque Warhammer Online es un juego magnífico, que rebosa calidad. Ha tenido un lanzamiento excelente (lo llevo siguiendo desde la beta), es robusto, jugable, entretenido, atractivo gráficamente, pulido, con un PVP (jugador contra jugador) increíble y que aporta ideas innovadoras. Y, si tiene todo esto ¿por qué no sigo jugando?
Por una razón muy sencilla: World of Warcraft. O, más concretamente, su última expansión: Wrath of the Lich King. Que se pone a la venta mañana.
No puedo. No tengo tiempo para jugar a dos juegos de este tipo (famosos por robarle la vida a uno). Y el WoW es un rival al que el Warhammer no puede derrotar, independientemente de su calidad. El tiempo ya invertido en él y, sobre todo, la presencia de mis amigos en el mismo, hacen casi imposible que cambie a otro juego online por un periodo prolongado de tiempo.
He jugado algo más de un mes al Warhammer Online. Lo encuentro un juego fantástico que recomendaría a cualquiera. Pero, lo siento, no puedo jugarlo.
Adiós, Balgron. Quizá volvamos a encontrarnos en el futuro.

