El Conde de Monte Cristo

sábado, 15 de marzo de 2008

Me doy cuenta de que en muchas ocasiones funciono por arrebatos, es lo bueno y lo malo de apasionarse con las cosas. Cuando me doy cuenta de que durante mi educación me han robado, y me han hecho perder el tiempo en lugar de enseñarme me frustro. Desde que tuve conciencia de este fraude decidí llenar las lagunas que iban apareciendo en mi formación de forma autodidacta. Así por ejemplo, yo considero que nos han privado de la lectura de los clásicos de todos los tiempos. Se han dedicado a destriparnos impíamente los finales de las obras maestras de la literatura española, y no nos han dado ni siquiera un somero vistazo de las obras maestras de la literatura universal. Me podían obligar a leer la nefasta literatura desnatada de la lamentable editorial Edebé, pero no me podían impedir que leyera lo que me daba la real gana en mi tiempo libre. Así me fui haciendo una lista de tareas pendientes, y desde entonces selecciono aquellos libros que deben ayudarme a cubrir ese vacio.
Portada del primer tomo de la edición francesa de bolsillo.

Fue durante uno de esos arrebatos cuando me dije a mi mismo: "es una vergüenza que nunca hayas leído nada de Dumas". Me fui a la FNAC en busca del primer libro cuya relación de páginas/precio me pareciese más rentable y topé con El Conde de Montecristo, que con sus mil cuatrocientas páginas me pareció una buena amortización en su edición de bolsillo. Yo pensaba para mis adentros: "si me lo leo en menos de quince días y no me gusta demasiado vuelvo y lo cambio...". No sólo no lo cambié, sino que es uno de esos libros maravillosos que se pueden releer sin que por eso pierdan un ápice de su belleza original. Tanto me gustó que este verano durante mi estancia en París me hice con la edición de bolsillo francesa, casualmente en la FNAC de Place d'Italie. He de decir que leerlo en francés es una delicia, y que a todo el que pueda permitirselo debe intentar leerlo en francés. No es que las traducciones sean malas, las traducciones de una lengua de origen latino a otra lengua del mismo origen suelen ser por lo general más precisas, pero es una gozada leer en ese estilo absolutamente recargado y lleno de adverbios infinitos que es propio de la lengua francesa.
Portada del segundo tomo de la edición francesa de bolsillo.

Al grano. ¿De que va el libro? Por decirlo de forma breve: "es la historia de una venganza ". Pero no una venganza al uso, no una venganza a lo corso donde de "dos mojadas*" has saldado tus cuentas. No es una venganza de callejón oscuro en una noche cerrada. Es la venganza justiciera del héroe que decide suplantar a Dios, para ejercer de providencia bondadosa con aquellos que le fueron fieles, y de juez omnipotente con aquellos que causaron su horrible caída en la más profunda desgracia. La novela acontece en los turbulentos años posteriores a la Revolución Francesa y justo después de las guerras napoleónicas. Nuestro protagonista es un joven marino de Marsella, Edmond Dantès. El es un dechado de virtudes cuya vida transcurre en la modestia, pero encaminada hacia la felicidad básicamente. Su patrón es un bondadoso armador de Marsella que piensa hacerle capitán de uno de sus barcos, tiene el amor de su padre y el de su prometida, Mercédès. Sin embargo, ha cometido un trágico error por su fidelidad a su palabra. Ha accedido a los ruegos de su capitán moribundo para bajar a la isla de Elba y llevar una carta del emperador caído al comite bonapartista de París. Esto servirá de desencadenante para que la envidía que ocasiona su felicidad a unos miserables (Fernand, Danglars) y el miedo que genera el emperador en los poderosos fieles a Luis XVIII (Villefort) le condenen al abismo. Así, en la noche de su cena de compromiso (fiançailles) es arrestado y arrojado al presidio para siempre...

En el presidio conocerá a otro convicto (no contaré de que manera porque eso hay que leerlo), el abbé Faria, que durante su cautiverio le educará convirtiendolo en una persona superior a sus semejantes. Probablemente una de las mejores partes de la novela, gran reflejo de como subsiste el espiritu humano en la adversidad más extrema, y de como basta una pequeña esperanza para alumbrar el presente. Allí el abbé, al que todo el mundo cree loco, le contará la increible historia de un tesoro de magnitudes inconcebibles.

Años después aparecerá en París un aristácrata desconocido cuya personalidad magnética y aura de misterio le iran abriendo las puertas de la alta sociedad, donde han prosperado aquellos que un día hicieron del mal su forma de medrar. Se hará un hueco en ella como hombre extravagante y poderoso. Irá ganando en influencia, ganando la confianza de todos, e irá tejiendo una trama mortal como las Parcas. Para él no existirá el concepto de lo imposible, ni de lo irrealizable y desafiará a todo y a todos para cumplir su misión, planificada de forma diabólica hasta el más ínfimo detalle. La novela es una obra de relojeria, precisa y fulminante.

Por último, espero no haber dado más detalles de los necesarios para motivaros a leerlo, pero es muy difícil esbozar esta obra maestra sin dar algunas pistas. Las importantes las he omitido deliberadamente. Además está la increible cantidad de personajes que llenan el libro configurando un universo propio, dando lugar a multiples tramas subordinadas que es imposible desbrozar en una modesta reseña. Sólo puedo decir que el entretenimiento está asegurado y que mil cuatrocientas páginas se hacen cortas cuando has acabado. La novela además no está exenta de cierto romanticismo decimonónico que es de mi agrado. De las diversas producciones cinematográficas de esta novela ninguna me place especialmente... no pueden captar toda la esencia trágica del personaje. Y ya sabéis "culturizaros y vitaminaros".

Nota: * Dos puñaladas.

15 cucamonas:

wachinayn dijo...

Una de mis historias favoritas y probablemente de las mejores novelas de la historia. Me vuelve loco.

Por otra parte me identifico mucho con la primera parte de tu entrada, pues la leí hace relativamente poco (¿2 años?) y fue gracias a cierta persona que me lo recomendó (¡Muchas gracias!). La estaré eternamente agradecido sólo ya por eso.

No sabía lo que me estaba perdiendo.

Krysia dijo...

Dumas y Hugo son para mí los dos autores franceses que no te puedes perder. Dumas porque te asombra y te maravilla, te conmueve y te hace querer a sus personajes (quién no ha sentido pena por el pobre Edmundo, se ha indignado en su nombre e incluso justificado sus actos?). Si te gustó Montecristo, te recomiendo que pruebes la saga de los tres mosqueteros, que todo el mundo se lee el primer libro y no sigue, y para mí las secuelas valen muchísimo la pena, porque si Montecristo es Venganza, Los Mosquetes es Amistad.

Y ya que estás te recomiendo también a Victor Hugo... que llega al alma pero quizá de otra forma. A día de hoy es de los pocos autores que me ha hecho llorar a lágrima viva. Léete Nuestra Señora de París (alias El Jorobado de Notre-Damme) que seguro que no te deja indiferente, o Los Miserables, que es mejor aún, pero que probablemente hayas leído.

Iruma dijo...

Yo de Dumas sólo me he leído "Los tres Mosqueteros". El libro en cuestión lo compré cuando estaba en Bruselas, porque costaba algo así com o 1euro (era el primer fascículo de una colección de Dumas).
Ahora con tu post, me ha picado la curiosidad, y me has dejado con ganas de leérmelo, y a ser posible en francés también.

Perico dijo...

Pues me dejas con el gusanillo de leer a Dumas en versión original. En su día devoré el Conde de Montecristo y la primera parte de los mosqueteros, y ambas me encantaron. Creo que probaré con las secuelas de los mosqueteros, que todavía tengo pendientes.

Y comentando este libro en concreto, creo que tiene pasajes magníficos, pero en ocasiones me da la impresión de irse por las ramas. Los muchos cambios (radicales) de escenario complican a veces la lectura, y no siempre se explica a tiempo qué relación tienen con la trama general.

Por otra parte... ¿soy el único que pensó que el personaje de Edmundo, tal como se presentaba al principio del libro, era tan buenazo y acaramelado que se hacía repelente? Supongo que Dumas lo exageró para que resultara aún más brutal lo que le ocurría después...

Krysia dijo...

Tampoco llegas a conocerlo mucho... Pero más que de eso me dio la impresión de un buen tipo (con muchísimo orgullo, que es lo que le pierde) que está en un buen momento de su vida.

Los cambios de escenario son a veces muy bruscos (en especial me viene a la mente el de Venecia, que yo me empecé a plantear si seguía siendo el mismo libro) pero yo creo que en una narrativa así, que deja pasar años antes de volver a retomar la historia se hacía necesario. Quizá Dumas intentaba jugar un poco con lo de desconcertar al lector.

Perico, las secuelas de los mosqueteros son buenísimas, creo que pocos personajes han envejecido tan bien como los mosqueteros, y no porque se queden igual, sino porque la edad les aporta toques aún más interesantes. D'Artagnan, que en el primero en un poco repelente, gana millones.

wachinayn dijo...

Creo que los cambios de contexto tienen que ver con que se publicara originalmente en formato folletín.

Sir Lamorak de Gales dijo...

Vaya, me alegra ver tanto comentario variado :) os comento yo también a cada uno

Wachinayn, que casualidades tiene la vida... ja ja me encanta que compartamos gustos.

Krysia para mi Victor Hugo es indispensable. Estoy de acuerdo. Te recomiendo Los Miserables, es unautentico tour de force, y Jean Valjean es "el héroe". Sé que tengo pendiente la de Notre Dame. Todo se andara :) tal vez en francés...

Perico, si te animas a leerla en francés adelante. De verdad que es un placer. Yo creo que la presentación de Edmundo es para conseguir un efecto más tragico. Yo en realidad me identifico con el ángel vengador :)

Krysia dijo...

Valjean es grande, pero Javert no se queda atrás. Aunque mi personaje favorito de Les Miserables es Éponine. Tanto Notre Dame como L'Homme qui rit, ambos de Hugo, son apuesta segura. Eso sí, compra Kleenex.

Pater dijo...

Me gusta el personaje... y coño, yo es ke tengo en mente desde hace un par de años una historia, en la ke me gustaría usar personajes literarios como hizo Moore en La Liga de Caballeros Extraordinarios pero no sé dónde se puede mirar cuáles se pueden usar y cuáles no por problemas de derechos... y para no seguir "copiando" a Moore, la historia va de ciencia ficción y la Teoría de Cuerdas, etc...
¿algún consejo de sus mentes despiertas? :)

saludos^^

Carlos dijo...

Otra de las cosas buenas de Dumas es que siempre lo tienen en las bibliotecas. Yo Los Tres Mosqueteros me los leí cuando aún estaba en EGB :P , sacándolo de la biblio de mi pueblo.

Pater, si no recuerdo mal, los derechos de autor expiran como norma general 75 años después de la muerte del autor. Así que cualquiera puede editar o usar personajes de Cervantes, Dumas, Sir Walter Scott :P, etc. como y cuando quiera :)

Pater dijo...

mooooooooola, gracias ^^

Jose dijo...

Dumas es grandioso, y el Conde de Montecristo tiene momentos que te ponen la piel de gallina. Es sin duda de lo mejorcito que ha dado la Literatura; Literatura así, con mayúsculas y sin adjetivos detrás. La lástima es que la gente se lee el Montecristo, los Tres Mosqueteros y ya está. Algún friki da el salto a Veinte Años Después y el Hombre de la Máscara de Hierro, pero poco más. Dumas tiene toneladas de historias, tal vez un tanto folletinescas, pero tremendamente faciles de leer, y que cautivan desde el principio (El Tulipán Negro, por poner sólo un ejemplo). En el fondo los gustos no cambian tanto, y Dumas sabe ofrecer lo que la gente quiere leer: aventurilla, romance, vuelcos de guión y una justicia natural que subyace siempre de fondo.
Hablar de Victor Hugo me iba a llevar horas enteras, lo dejaremos para otro día. Pero ya que estamos en faena, y con literatura de la época, aprovecho para recomendaros Scaramouche, de Rafael Sabatini. Supera en muchos aspectos a la película (que, por otra parte, es de lo más entretenida) y engancha desde la primera frase: "Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco; y ése era todo su patrimonio..."

Sarg Bjornson dijo...

Rakel me dejó hace poco Los Tres Mosqueteros, y no me gustó NADA. Ni la historia, ni el estilo, ni los personajes, ni nada. Literalmente, me pasé todo el libro deseando que muriesen los personajes, de lo mal que me caían todos...

Este parece por lo que contáis que es en un tono algo más maduro. A mí me gustan los libros de la calaña de Tolstoi, densitos densitos.

Curiosamente, me sorprendió gratamente la novela del hijo de Dumas, La Dama de las Camelias. Para mi gusto muy refinada en cuanto a estilo.

Bea-chan dijo...

Me siento una inculta y una tontorrona y una insensible después de tantos elogios a esta gente de Dumas y V. Hugo y demás, pero he de decirlo para no pecar de hipócrita: detesto la literatura francesa de todos los tiempos con toda mi alma. No puedo con ella. Es leer la primera frase y perder el conocimiento. No puedo con tanta descripción absurda, con tanto adjetivo junto, con tanto rondar la perdiz sin llegar a ninguna parte.

De verdad que lo he intentado, cierto es que sin muchas ganas (tras varios fracasos se me apodera un escepticismo pegajoso), pero no hay manera. Es coger el libro y sentir que se me van las ganas de leer, exactamente en el mismo movimiento... No puedo evitarlo.

Anónimo dijo...

Te aconsejo que te leas la continuación del Conde de Montecristo: "La Mano del Muerto". Impresionante.
Un saludo