Ragnarock en las playas de Ítaca

viernes, 18 de abril de 2008

Conocía a Rafael Marín por ser el traductor y articulista de la edición de Libros de Papel de Príncipe Valiente, y porque era amigo de Carlos Pacheco, con el que trabajó como guionista en varios cómics. Con esos precedentes, pensé que valía la pena leer alguno de sus libros a ver qué me parecía. Estuve dudando entre la premiada Juglar, una novela medieval-fantástica ambientada en la España del Cid, y El centauro de piedra, por el que finalmente me decidí (por cierto, atención al precio que tiene, parece que ha bajado desde que lo compré... ). Éste es una recopilación de relatos cortos de ciencia ficción, durante los cuales podemos ver la evolución del autor a lo largo de su carrera. Me costó bastante encontrar el libro, o más bien debería decir que les costó mucho a los de la librería, porque la novela tardó eones en llegar a mi casa. Afortunadamente, la espera valió la pena, porque el libró me encantó.


En él me encontré con relatos muy variados, tanto por su continente como por su contenido, con una introducción muy curiosa del autor antes de cada una de las historias sobre las circunstancias en que habían sido escritas. De todos los relatos, el que da nombre a esta entrada me gustó muy especialmente y, buscando más en internet sobre su trasfondo, me encontré que se podía disfrutar de él en Crisei, El blog de Marín. Así que para qué os voy a entretener contado los pormenores del libro cuando podéis disfrutar de un cachito del mismo de primera mano. Quizás sea un poco largo para leerlo en la pantalla del ordenador, pero bueno, os lo recomiendo totalmente ¡y es gratis! E igual que este relato, podéis encontrar muchos más en el apartado Creación de su blog. Así que no os hago perder más el tiempo, ¡ya tenéis un montón para leer!

1 cucamonas:

wachinayn dijo...

Ya he podido leer el relato y me ha encantado. Sí, un poco largo para leerlo en la pantalla, pero merece la pena.

Lo conocía por sus traducciones y su par de guonizaciones en cómic, pero no por su obra literaria.

Creo que le echaré un ojo a su Leyenda del Navegante, ya que soy más aficcionado a las novelas que a las historias cortas.