Little Brother (Cory Doctorov, 2008)

viernes, 5 de marzo de 2010


El terrorismo del S. XXI ha cambiado el modo de concevbr la seguridad. Podríamos decir que los terroristas han conseguido lo que querían, puesto que todos los países del mundo se han visto obligados a tomar medidas de seguridad innovadoras para luchar contra unos criminales que podrían estar en cualquier parte.

Sin embargo, ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por nuestra seguridad? ¿Estamos realmente dispuestos a renunciar completamente a nuestra intimidad en favor del control necesario para, presuntamente, evitar esa violencia aleatoria?

Cory Doctorov enfrenta estos interrogantes a través de su libro Little Brother, una novela juvenil de la que podrán disfrutar tanto jóvenes como adultos. Además, el autor ha decidido utilizar una licencia libre, por lo que cualquiera puede hacerse con el libro de forma gratuita, incluso modificarlo o reescribirlo, siempre que utilice una licencia similar. 

Animáos y echadle un ojo, porque engancha.

4 cucamonas:

wachinayn dijo...

Los terroristas han conseguido que el de control de maletas del aeropuerto me tirara a la basura un queso brie porque se consideraba crema y no puede subirse a un avión.

Sí, tiene una relación muy tangencial con el libro, pero quería quejarme.

Carlos dijo...

Te tenías que haber comprado una bagette (o 2) y gastar el queso en unos bocadillos ¡a ver qué excusa te ponían!

En serio, ¿esas cosas no se pueden reclamar en algún sitio? Vale que te toque el tonto y te diga que el queso es líquido. ¿Pero no hay forma de poner una denuncia rápida o hablar con el responsable o el jefe del tonto? Vale que uno nunca llega con mucho tiempo, pero si se da el caso, al menos te entretienes.

El caso es que uno cenó un queso de PM a tu costa... estos gabachos...

Iruma dijo...

Y ahora nos dirás claro que te habías acordado de nosotros, y que ese queso era nuestro regalo...

Marisunflowers dijo...

Algunos de los controles de aeropuertos son muy aguilillas e intentan quedarse con algunas pertenencias de los pasajeros, si la oportunidad se presenta. ¡Hay que tener un cuidadín...!