JCVD

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Jean-Claude Van Damme. Seguro que todos conocemos este nombre. Héroe de acción en los 80 que lentamente fue cayendo en picado y viéndose relegado al videoclub y a películas cada vez más mediocres. Su carrera ha ido de mal en peor. Acaba de salir de una terrible adicción a las drogas. Eligen a Steven Seagal (OMG) en vez de a él en el último de sus castings, pierde la custodia de su hija de un juicio y, por si fuera poco, está arruinado. A sus 47 años no le queda nada.


Esta descripción podría resumir (y probablemente lo haga) los años más recientes de la vida de este actor. Sin embargo, es el argumento de partida de la última de sus películas, una producción que podría definirse como de "cine independiente" en la que se interpreta a sí mismo titulada JVCD (las iniciales de su nombre). ¿Una película belga de autor en la que Van Damme hace de sí mismo? Esto había que verlo.

Y menuda sorpresa.

El argumento viene a ser el siguiente: Tras verse en la situación explicada al principio, Van Damme, de vuelta en su ciudad natal, entra en una oficina de correos. Poco después, se oyen disparos y parece que... ¡Van Damme ha secuestrado dicha oficina y tiene a varios rehenes!

No reventaré más del argumento porque merece la pena descubrirlo uno mismo, pero sí diré que la película es increíble. Cómica y dramática a partes iguales, e increíblemente emotiva. Es, no ya la mejor interpretación de este actor (cosa poco difícil), sino una actuación excelente por pleno derecho.


De especial relevancia es la escena en la que Van Damme se dirige al público y, literalmente, se confiesa. En este conmovedor momento su monólogo es tan abierto, tan sincero, que dudo incluso de que esté actuando. En esa escena es realmente él mismo, abriéndose de par en par y dejando salir todo lo que lleva dentro, haciendo balance de su propia vida.

Y todo esto en una película en la que se ríe de sí mismo. Y mucho.

Podría hablar mucho más de esta obra, de su cuidado con abundantes flashbacks y dividido en capítulos, de su excepcional fotografía, o de lo obligatorio que resulta verla en versión original (francés con pequeños fragmentos en inglés). Una película que ha pasado bastante desapercibida y que difícilmente será apreciada como se merece.

No os la perdáis.

3 cucamonas:

Julián dijo...

habra que verla

Nihyinu dijo...

Yo la vi hace poco y la verdad es que me gustó bastante.

Anónimo dijo...
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